23 oct. 2012

...Capítulo 14: Capítulo Final...

(Este capítulo no sé cuándo podré publicarlo porque voy a estar bastante liada las próximas semanas, pero cuando pueda, os prometo que lo subo).

19 oct. 2012

Capítulo 13: Shesspera

- Solo os diré un nombre - Dijo con cara de asco Clare-. Shesspera.
Kyle y yo nos miramos con cara de preocupación. Kyle cerró los ojos y respiró profundamente. Se dirigió hacia el ángel oscuro con los ojos aún cerrados, y puso la palma de la mano sobre su cabeza.
- Em... Kyle, ¿qué haces?- Pregunté.
- Le estoy haciendo un sondeo mental- Respondió tranquilamente.
Su mano empezó a brillar intensamente, y al instante, Clare se volvió a desmayar.
- Es cierto. Lo que dice es verdad, hay que ir a ver a Shesspera para volver al mundo de los vivos- Declaró.
- Kyle, no tienes que venir si no quieres. La decisión es tuya. Yo estoy decidida a volver.- Dije tras reflexionar.
- Si tú vas, yo también.- Dijo. Desplegamos las alas, y volamos juntos hacia el cielo azul que al instante nos rodeó como te envuelve la brisa marina en un acantilado.
En todo momento, Kyle fue el que me fue guiando porque, realmente, era él que sabía dónde encontrar la guarida de Shesspera. Pronto, los bosques frondosos dejaron paso a un terreno muerto y desolado donde se apoderaban las montañas en su mayoría. Enormes masas de piedra caliza emergían de la tierra marchita queriendo tocar el cielo arcilloso.
- Dios.- Dije observando el paisaje minuciosamente.
- Ya, no es nada agradable, ¿verdad?
- Unos cuantos retoques no le vendrían nada mal.- Dije.
Descendimos justo en una pequeña entrada entre dos montañas. Una enorme grieta declaraba que aquella era la morada de Shesspera.
- Ya no hay vuelta atrás.- Dije para mis adentros. Penetramos en la grieta y pronto una densa oscuridad nos envolvió. La entrada, antes definida por una luz rojiza había desaparecido completamente. Avanzamos a tientas entre la oscuridad hasta que divisamos una pequeña luz que pronto fue extendiéndose por toda la sala. Sentada sobre una silla de madera podrida se hallaba Shesspera, una anciana de blancos cabellos enmarañados. Su arrugada y verde piel desprendía un olor fétido que causaban náuseas.
- Bienvenidos.- Dijo con una voz de ultratumba. Sus ojos rojos nos miraban escudriñándonos desde la distancia.
- Shesspera...- Susurré.
- Mm... Isabella, ¿no? ¡Oh! Y mi querido Kyle. Cuánto tiempo sin verte.- Dijo la bruja con un tono pícaro.
- Hemos venido por...- La anciana le cortó, y habló.
- ¡Ya sé a por lo que habéis venido! Niños, niños, no soy una anciana estúpida. Yo sé mucho, ¡mucho! Ja, ja, ja... Oh, pequeños infelices- Hablaba con poca coherencia-. Ya sé qué queréis, volver al mundo de los vivos. Sí, puedo llevaros de vuelta, pero eso requiere un precio.
- Haremos lo que sea.- Dijo Kyle.
- Está bien, está bien. Os pediré dos cosas solamente.
- Habla.- Dije.
- Solo quiero vuestra esencia.- Dijo con los ojos abiertos como platos.
Kyle y yo nos miramos y asentimos a la vez.
- Aceptamos, Shesspera.
- ¡Perfecto!- Añadió. Empezó a agitar las manos, y de ellas saltaron chispas verdes que pronto nos rodearon como millones de luciérnagas hambrientas. Una corriente de aire empezó a agitarnos con violencia.
- ¡¡Espera!!- Grtió Kyle-. ¡¿Cuál era tu segunda condición?!
La cabeza empezó a darme vueltas. Apenas era capaz de sostenerme. El viento huracanado cada vez era más fuerte.
- ¡Vuestros recuerdos!- Gritó Shesspera. ¡Nos había engañado! Pero ya era imposible detener el hechizo. De repente, todo se volvió negro, y sentí que por fin despertaba de un largo sueño.



LRA


6 oct. 2012

A love Story




Esta es una historia de amor que encontré el otro día. Está en inglés, pero no os preocupéis, la podéis traducir si queréis.











10th grade 

As I sat there in English class, I stared at the girl next to me. She was my so called "best friend". I stared at her long, silky hair, and wished she was mine. But she didn't notice me like that, and I knew it. After class, she walked up to me and asked me for the notes she had missed the day before and handed them to her. She said "thanks" and gave me a kiss on the cheek. I wanted to tell her, I want her to know that I don't want to be just friends, I love her but I'm just too shy, and I don't know why.

11th grade 
The phone rang. On the other end, it was her. She was in tears, mumbling on and on about how her love had broke her heart. She asked me to come over because she didn't want to be alone, so I did. As I sat next to her on the sofa, I stared at her soft eyes, wishing she was mine. After 2 hours, one Drew Barrymore movie, and three bags of chips, she decided to go to sleep. She looked at me, said "thanks" and gave me a kiss on the cheek. I want to tell her, I want her to know that I don't want to be just friends, I love her but I'm just too shy, and I don't know why. 

Senior year 
The day before prom she walked to my locker. My date is sick" she said; he's not going to go well, I didn't have a date, and in 7th grade, we made a promise that if neither of us had dates, we would go together just as "best friends". So we did. Prom night, after everything was over, I was standing at her front door step. I stared at her as she smiled at me and stared at me with her crystal eyes. I want her to be mine, but she isn't think of me like that, and I know it. Then she said "I had the best time, thanks!" and gave me a kiss on the cheek.
I want to tell her, I want her to know that I don't want to be just friends, I love her but I'm just too shy, and I don't know why. 

Graduation Day 
A day passed, then a week, then a month. Before I could blink, it was graduation day. I watched as her perfect body floated like an angel up on stage to get her diploma. I wanted her to be mine, but she didn't notice me like that, and I knew it. Before everyone went home, she came to me in her smock and hat, and cried as I hugged her. Then she lifted her head from my shoulder and said, "you're my best friend, thanks" and gave me a kiss on the cheek. I want to tell her, I want her to know that I don't want to be just friends, I love her but I'm just too shy, and I don't know why.

A Few Years Later 
Now I sit in the pews of the church. That girl is getting married now. I watched her say "I do" and drive off to her new life, married to another man. I wanted her to be mine, but she didn't see me like that, and I knew it. But before she drove away, she came to me and said "you came!". She said "thanks" and kissed me on the cheek. I want to tell her, I want her to know that I don't want to be just friends, I love her but I'm just too shy, and I don't know why.

Funeral
Years passed, I looked down at the coffin of a girl who used to be my "best friend". At the service, they read a diary entry she had wrote in her high school years. This is what it read: I stare at him wishing he was mine, but he doesn't notice me like that, and I know it. I want to tell him, I want him to know that I don't want to be just friends, I love him but I'm just too shy, and I don't know why. I wish he would tell me he loved me! `I wish I did too...` I thought to my self, and I cried.



By somebody

5 oct. 2012

Capítulo 12: Renacer

Kyle empezó a brillar intensamente. Una luz cegadora empezó a recorrerle las extremidades, el torso, las piernas, y finalmente la cabeza.
- ¡¡No!!- Volvió a gritar Claire. Empezó a sollozar, para pasar rápidamente a una rabia incontrolable. Mi campo de fuerza empezó a resquebrajarse y al final, cedió. Los ojos de Claire empezaron a arder de rabia y extendió las alas en señal de combate. Parecían dos mortíferas cuchillas. Las venas del cuello se le hincharon y se abalanzó sobre mí sin piedad. Un grito desgarrador emergió de su garganta debido al cólera que sentía y sus uñas se clavaron en mi cuello, dejando pequeños regueros de sangre azul. Mi sorpresa fue tal que me quedé paralizada y no pude reaccionar. 
- ¡Te voy a liquidar!- Aulló. Ante mí estaba Claire, mortífera como las serpientes dispuesta a dar su golpe final. En el último momento, un rayo de luz salió disparado e impactó contra Claire, dejándola inconsciente justo a mi lado. Me la quité de encima con asco y me levanté del suelo con agilidad. Puf, había estado a punto de morir. Me había salvado de la muerte por poco y gracias a... ¿A quién? Me giré sobre los talones y le vi, radiente como el sol. Su pelo se había tornado dorado y sus ojos, azul cielo. Ahora lucía unas hermosas alas blancas. Su tez era blanquecina. Sí, mis suposiciones habían sido las correctas.
- ¡Kyle!- Me dirigí hacia él con una alegría incontenible. Nos fundimos en un largo abrazo. 
- Ya lo recuerdo todo- Me susurró al oído-. Gracias. Clare me tenía engañado. Jamás fuimos hermanos.
Le besé en los labios con dulzura y sonreí. Se me hacía un tanto extraño besar a aquel nuevo Kyle. Le había conocido como ángel oscuro, y ahora era un ángel de la luz, como yo. 
- Pero, ¿qué pasó exactamente?- Pregunté.
-Hace mucho tiempo, Clare y yo éramos compañeros inseparables. Nos complementábamos el uno al otro, hasta que un día, se enamoró de mí locamente. Yo no quise darle esperanzas, y dejamos de vernos durante algún tiempo.- Escuché atentamente a su relato.
 -Volví a verla con el cadáver de mi madre en brazos. Estaba loca y fue entonces cuando la expulsaron, y cayó. Presa del pánico y la rabia, Clare se dirigió a una bruja muy poderosa: Shespera se hacía llamar. Hicieron un pacto para anclarme a ella para siempre. Por supuesto, no se podía hacer por voluntad propia, así que me engañaron y caí como un tonto. Me embrujaron y transformaron en un ángel negro borrándome todos los recuerdos. También me hicieron creer que era su hermano...- Su voz se fue disipando a medida que hablaba.
- Oh, lo siento - Dije-. Ha debido de ser duro recordar todo eso de golpe. Sobre todo porque ha sido como estar dormido durante todo este tiempo.
- Sí... Pero bueno, hay que vivir en el presente, ¿no crees?- Nos volvimos a abrazar.
- Te quiero.- Susurré.
- No puedo vivir si no es a tu lado.- Confesó. Sonreí y dejé que sus hermosas alas me envolviesen por completo, como en los viejos tiempos.
Todo era perfecto. Increíblemente perfecto. 
Nos separamos con cuidado y me tocó delicadamente el cuello. Miré hacia allí y vi que apenas quedaban pequeñas marcas de las heridas que me había hecho Claire.
- Am... Kyle.- Le dije.
- ¿Sí?
- ¿Cómo podemos volver a la Tierra?
Mi pregunta le descolocó un poco.
- Pues, ahora que lo dices... No lo sé. Jamás me había hecho esa pregunta. ¿Por qué?
- Es que extraño mi mundo. Este me gusta, no creas que no, pero me gustaría volver. ¿Sabes si hay alguna forma?
Kyle se calló.
- Yo sí sé cómo hacerlo.- Volvimos la cara hacia la persona que hablaba. Claire sonreía con maldad. 



LRA

28 sept. 2012

Capítulo 11: Un beso, un ángel y la verdad

Kyle elevó las alas y emprendió el vuelo. Yo iba agarrada a su torso, y Jem... bueno, él se fue corriendo hasta el lago. Nos elevamos del suelo con gracia y pronto estuvimos tocando las nubes. Me sentía libre y sin preocupaciones allí arriba. Esa sensación era totalmente nueva y diferente, pero me encantaba. Me hacía sentir viva y ligera como un pájaro. Me solté lentamente de Kyle, y sentada sobre su espalda, elevé los brazos al aire, deseando poder tocar el cielo con mis dedos. El viento agitaba mi cabello y el fresco aire, con sus dulces aromas, me acariciaba la cara. Era increíble estar allí arriba. Decidí extender un poco más los brazos. Solté una risilla porque el viento se colaba entre mis dedos. Kyle la oyó y giró la cabeza:
- ¡Isabella, te vas a matar!- Me distraje unas milésimas de segundo, y perdí el equilibrio, cayendo al vacío. La verdad es que cuando estás cayendo, normalmente te asustas y empiezas a patalear como una loca, intentando frenar la caída, pero esta vez era diferente. Esta vez, el viento y yo éramos lo mismo, compañeros, no enemigos. Una energía empezó a recorrerme el cuerpo poco a poco. Sí, esta vez lo sentía de verdad. Iba a ocurrir algo. Junté los brazos a mi cuerpo, y sentí que algo me cogía de la cintura. La energía se fue tan rápido como llegó. Ahogué un grito de euforia.
- Dios Kyle, ha sido increíble. Era, era... mágico.
- ¡Has estado a punto de matarte! ¿En qué estabas pensando?- Me gritó con la cara enrojecida debido al esfuerzo que le había supuesto cogerme.
- Yo... lo siento. No lo he hecho a propósito.
- Vámonos.- Sentenció.

Llegamos rápidamente al lago. Al parecer, no estábamos demasiado lejos.

Cuando bajamos, todos estaban allí, sentados al rededor de una manta a cuadros, y con unas cestas de picnic en su interior. A mi derecha, todo era bosque verde y frondoso. En medio estábamos nosotros, y a mi izquierda se extendía un lago hermoso de agua cristalina. Nunca dejaba de sorprenderme Mag.
Caminamos hacia el centro de la reunión, y Esmeralda, la chica pelirroja, corrió hacia mí.
- ¡¡Izzy!!- Me abrazó cariñosamente-. ¿Cómo estás? La última vez que te vi caías al suelo redonda.
Sonreí:
- Estoy bien. Muy bien, de hecho, ¿y tú?
- Genial. He aprendido un montón en estas dos semanas. Mira.- Dijo con un brillo en los ojos. Extendió los brazos hacia el frente y algunas de las runas que tenía tatuadas por todo el cuerpo, empezaron a brillar. Esme cerró las palmas de las manos y empezó a susurrar en un idioma extraño para mí. De ellas surgió un pequeño resplandor azul que cesó al momento. Ella abrió las palmas de las manos y de ellas salió una pequeña mariposa azul con rayas negras. Increíble.
- A que mola.- Me dijo. Le sonreí y fui a sentarme con los demás, seguida de Kyle, que miraba a la mariposa con curiosidad y asombro.
- Esme pronto será capaz de incluso crear agua. Las brujas no dejan de asombrarme.- Me susurró.
Me senté al lado de Henry, el gigante. Parecía feliz. Es más, todos parecían felices. Hasta Tommy, el centauro estaba sonriendo de oreja a oreja.
Empezamos a charlar, incluso Kyle. Se le veía relajado y cómodo en aquel sitio. De pronto, Jem me hizo una seña para que le siguiese. Me levanté y fui tras él. Nos internamos un poco en el bosque.
- ¿Qué pasa?- Le pregunté.
- Es que... tengo que decirte algo importante- He estado esperando mucho tiempo esperando este momento.



- Eh, ¿dónde está Izzy?- Preguntó Esmeralda-. Le hemos hecho un regalo.- Abrió su bolsita gris que pendía de su cinturón y sacó un guardapelo de plata.
- No lo sé, habrá ido a por algo. Voy a buscarla.- Dijo Kyle. Cogió el guardapelo y fue al bosque siguiendo el rastro de Isabella.

- Mira, Izzy, te quiero. Ya lo he dicho. Te lo iba a haber dicho en la fiesta que monté, pero pasó eso, y no pude. También te lo iba a haber dicho el día de la Transformación, pero te desmayaste. Parece que el destino no quería que te lo dijese, pero al fin lo he dicho. Te amo.- Dijo con un brillo de emoción en sus ojos rojos.
Me quedé petrificada. De haber sabido que me iba a decir eso no le hubiese seguido.
- Em... Jem, yo...
No me dejó terminar la frase. Me acercó a él contra mi voluntad, y me besó. Yo intenté resistirme, pero no me dejaba. Me estaba asfixiando y además me hacía daño en la espalda. Al final, le pisé en el pie para que me liberase. Me di la vuelta y vi la cara de Kyle, que había visto absolutamente todo. "Oh, no", pensé.
- ¡Kyle! ¡No!- Intenté gritarle pero ya elevaba el vuelo. Me giré y miré directamente a los ojos a Jem:
- ¡¡¿Pero a ti qué narices te pasa?!! ¡No te amo! ¡Has estado a punto de ahogarme desgraciado! - La verdad es que no quería decirle exactamente todo eso, pero exploté y lo tuve que soltar.
Una mirada de dolor cruzó la cara de Jem.
Fui corriendo a la explanada verde y busqué a Esme con la mirada.
- Lo sé todo- Dijo ella-. Un pájaro me lo acaba de contar, y no, no puedo teletransportarte. Aún no he aprendido ese hechizo. Lo siento.
- Pero tengo que hablar urgentemente con él.- Imploré.
- Espera, Izzy, yo te llevo.- Dij Tommy.
- ¿En serio? ¿Harías eso por mí?- Asintió. Me subí a su lomo, y empezó a correr a la velocidad del rayo.

Llegamos en un santiamén al torreón.
- Gracias Tommy, te debo una.
- No hay de qué. ¿Para qué estan los amigos?- Dijo él. "Para romper otras relaciones", pensé.
Subí las escaleras y me encontré a Marissa con una bandeja en las manos.
- Marissa, ¿has visto a Kyle? Necesito hablar con él ya.- Le pregunté.
- Lo siento Isabella, pero no. No le he visto desde que se fueron al lago.- Explicó.
Pensé en dónde podría estar. Miré en la biblioteca, en su habitación, en la cocina, pero nada. No había rastro de él. Entonces, una idea pasó por mi mente: El acantilado. Era el sitio preferido de Kyle, y estaba a cinco minutos del torreón. Corrí desesperada hacia ese lugar, como alma que lleva al diablo.
Las piedras del camino se me iban clavando en los pies, y las ramas de los árboles me iban haciendo pequeños cortes en los brazos. Pronto divisé la explanada del acantilado, verde y manchada de pequeños colores que le daban las flores. Y allí estaba él, sentado y con las alas caídas.
- ¡Kyle!- Grité. Él volvió la vista y me vio-. Kyle, no es lo que tú piensas. Jem me soltó que me quería y me cogió de la espalda. Me hacía mucho daño. Luego me besó, pero yo no quería, de verdad. Me resistí pero era mucho más fuerte que yo. Lo siento, perdóname.
- No hacía falta que me dieses todos los detalles.- Y me sonrió. Ese fue el gesto más bonito que me habían hecho nunca. Fue un bálsamo reparador.
- Oh, Kyle, gracias.
- ¿Sabes por qué te acogí?- Soltó de repente.
- Am, no, supongo.
- La noche en la que llegaste te oí cantar para tus amigos. Tienes una voz increíble, Isabella. Fue por eso, y porque sentía algo cuando te miraba. No sabría decirte el qué, pero supe que eras especial.
Desde que llegaste, soy mejor persona y eso es gracias a ti. Yo debería darte las gracias.
Me acerqué a él y me senté a su lado. Juntos contemplamos el cielo azul. Tan azul como el océano.
Kyle y yo nos miramos a los ojos. Sus ojos oscuros reflejaban pasión cuando me miraba. Cerré los ojos y ladeé la cabeza para besarle. Sentía que poco a poco la distancia entre nuestros labios iba disminuyendo.       Casi podía sentir los labios de Kyle sobre los míos.
- Vaya, vaya.- Dijo una voz a nuestras espaldas. Súbitamente, ambos nos levantamos. Era Claire, la hermana de Kyle. Su pelo negro se ondeaba al viento y sus mortíferas alas negras se imponían sobre su figura esbelta.
- Kyle, aléjate de ella.- Advirtió Claire.
- ¿Por qué?- Preguntó él.
- Por esto.- Claire se impulsó con las alas y me empujó con tal fuerza, que caí por el acantilado.
- ¡¡No!!- Gritó Kyle. Extendió las alas para volar, pero su hermana se lo impidió, agarrándole del nacimiento de las  alas, y por tanto, neutralizándole. No podía hacer nada.
- Tendría que haber hecho esto hace mucho tiempo. Ahora nadie se interpondrá entre tú y yo.- Sentenció.
Yo caía por el acantilado sin que pudiese evitarlo. No había nada a lo que agarrarse. Entonces, aquella sensación que tuve hace algunas horas, mientras caía al vacío, volvió. Aquella sensación de unión con el viento, de euforia. Esa sensación que me nació del corazón se extendió por todo mi cuerpo, llegando a las extremidades, pero sobre todo, a mi espalda, justo en los omóplatos. Un resplandor me invadió al instante y unas hermosas alas blancas aparecieron en mi espalda. Frené la caída justo a tiempo. Me mantuve en el aire durante unos instantes observando atónita las alas que me habían nacido de repente. Ascendí a toda velocidad y me encontré a Kyle tumbado en el suelo, mientras Claire le sujetaba el nacimiento de las alas.
- No, no puede ser.- Dijo Claire con rabia. Dejó de sujetar a su hermano y fue volando hasta mí.- ¿Es que nunca voy a poder acabar contigo? ¡Tendría que haberte matado cuando tuve ocasión!
- ¡Pero qué tienes contra mí!- Le grité.
- ¡¡Que no puedes separarnos a Kyle y a mí!! ¡Estamos hechos el uno para el otro!!- Me gritó con una rabia inhumana. Entonces, todo encajó. Ya sabía lo que hacer. Mi mano empezó a iluminarse y antes de que fuese demasiado tarde, toqué con ella a Claire. Ella gritó y cayó al suelo. Una intensa luz le recorría toda su silueta, y era incapaz de moverse.
Entonces, corrí hasta Kyle, que estaba impresionado por todo lo que acababa de ocurrir. Me acerqué a él, y le rodeé la cara con mis manos. Él me miró asombrado:
- Izzy... eres... un ángel...- Consiguió decir.
Me acerqué a él.
- ¡¡¡No!!!- Gritó Claire con rabia y angustia.
Le retiré el pelo negro de la frente y lentamente le besé. Fue un beso voraz, a la vez que apasionado y dulce. Algo en él se despertó, algo que había permanecido dormido durante mucho tiempo. Me separé de él con cuidado, y Kyle empezó a brillar.


LRA

23 sept. 2012

Nueva costumbre

¡¡Hola!!
Bueno, quería aprovechar para deciros que a partir de ahora voy a intentar publicar todas las entradas los viernes a las 17:00h. Así no tendréis que esperar tanto (lo siento). Por ejemplo, el capítulo nº 11, se publicará este viernes 28 a las cinco de la tarde.
Espero que de esta forma, os resulte más cómodo seguir mi blog.
¡Gracias por todo!

22 sept. 2012

...Capítulo 11: Un beso, un ángel y la verdad ...

(Próximamente)

Capítulo 10: Transformación parte 2

El siguiente en subir fue Jake, el hermano de Esmeralda. Fue con decisión hasta el centro del escenario y tocó el cristal con temor a romperlo si hacía mucha fuerza. El humo azulado se paseó por su cuerpo hasta que dejó ver la nueva criatura que se presentaba ante ellos. Ahora Jake era mucho más alto y delgado, con unos dedos finos y delicados. Una mata de pelo rojo le recorría la cara en pequeñas trenzas, y entre ellas se vislumbraban unas orejas puntiagudas. Mm, un elfo. Le sentaba bien aquel nuevo look.
- Pero, ¿cómo puede ser Jem un vampiro? No, no lo entiendo.
- Tranquila, no le pasará nada. Hay clanes de vampiros que son respetados entre nosotros. Los que le mordieron eran, seguramente, vampiros que no pertenecían a ningún grupo y actuaban según sus impulso animales.
- Espera, antes dijiste que Jem ya había empezado a cambiar. ¿No ha terminado aún?
- No exactamente. Los grandes cambios físicos como los ojos y la tez pálida se notan en las primeras horas. Al cuarto, quinto día su físico habrá cambiado completamente.
- ¿Qué quieres decir con "cambiar completamente"?
- Pues que se hará más alto y fuerte por su nueva constitución. Sus rasgos cambiarán, su personalidad también... La verdad, el chico me da pena. La función del cristal de Awa es sacar lo mejor de uno mismo, y transformarlo en algo que se ajuste a la esencia del Lithium. Él ni siquiera podrá experimentar eso. -Explicó.
- ¿Y qué sacó bueno de ti el cristal?- Le pregunté extrañada a Kyle.
Nos callamos rápidamente porque llamaron a Henry al escenario, y éste subió sonriente. Se despidió de Tommy, y fue a enfrentarse a su destino. Abarcó el cristal con su gran mano y el espeso humo le rodeó y su cuerpo empezó a cambiar. Se hizo más alto y grande. Ahora medía por lo menos tres metros de alto. Sus espesos músculos le recubrían todo el torso, brazos y piernas. Era un gigante puro y duro. Sonrió mientras se examinaba detenidamente. Bajó del escenario y entonces, fue el turno de Tommy. Subió con miedo, y brazos temblorosos. Repitió la misma operación que todos los demás, y al terminar, se vio a Tommy mucho más mayor y con medio cuerpo de caballo. Todo su cuerpo poseía el mismo tono oscuro de piel. Se había convertido en un auténtico centauro.
Tragué aire y respiré profundamente. Ahora era mi turno. Las piernas empezaron a temblarme y el estómago se me encogió. Le apreté la mano a Kyle y subí al escenario por unas pequeñas escaleras color ocre. Casi me tropiezo con un escalón, pero por suerte había una barandilla para agarrarse en caso de emergencia. Me abracé la cintura y mi dedo índice se desplazó por la cubierta del cristal, que era lisa y suave al tacto. El humo azul empezó a emerger de mi dedo y yo me di la vuelta para poder observar mejor la reacción Kyle. Me miró tiernamente mientras el humo envolvía mis piernas, mi torso, y finalmente, mi cara. Cuando el humo se disipó, pude ver que Kyle sonreía, y que poco a poco se le iba borrando. Me sentía cansada y de repente las piernas me fallaron. Lo último que vi antes de perder la consciencia fueron un par de alas negras que volaban hacia mí desesperadamente.






La luz del crepúsculo se filtró por el ventanuco de cristal y mis párpados se abrieron de golpe. Me incorporé sobresaltada sobre la cama, revolviendo las sábanas blancas, y me miré los brazos para ver si encontraba algo raro en ellos. Nada. Eran normales, no habían cambiado nada. Cojí el espejo que tenía en la mesilla y me miré en él. Creo que el cristal no había funcionado conmigo. Estaba igual que antes, solo que quizá un poco más paliducha. Pues vaya decepción. Dejé el espejo en su sitio, cuando entró Marissa por la puerta de mi habitación con una bandeja en las manos. Entró con sigilo desprendiendo olor a croissants recién hechos y un buen chocolate caliente. El estómago me rugía, parecía que no había comido en semanas.
- Por fin estás despierta.- Dijo en voz baja.
- ¿Por qué susurras?- Dije en el mismo tono de voz.
- Por el señorito. Lleva días sin dormir y por fin el sueño le ha vencido.- Señaló una butaca situada en una esquina de la habitación. Miré en aquella dirección, y descubrí a Kyle dormido profundamente con una manta cubriéndole el torso y las piernas.
- Marissa, ¿cuánto tiempo he dormido?
- Mm... Unas dos semanas.- Dijo la elfa.
-¿Cómo? ¿Tanto tiempo?- Susurré.
- Sí, señorita. Kyle ha estado las dos semanas aquí contigo. No ha dejado que entre nadie exceptuándome a mí para traerte comida. No se fía de Clare.- Sonrió.
- Oh.-Dije sorprendida.
- Bueno, he de irme. Adiós.- Se despidió y salió por la puerta como había entrado.
Me estiré con cuidado de no hacer ruido y pellizqué el croissant. En apenas unos minutos ya me lo había zampado todo.
Dejé la bandeja apoyada sobre la mesita de madera. Después de estar un rato sin saber qué hacer, decidí coger la manta de lana que tenía en un cajón, y tumbarme en la alfombra. Estuve así un rato, observando fascinada los rasgos de Kyle. Tenía la mandíbula pronunciada y unas largas y espesas pestañas negras. Éstas dibujaban largas sombras oscuras sobre sus pómulos. Estaba realmente guapo mientras dormía. Su rostro reflejaba la pura tranquilidad. De repente, me entró sueño, y sentía que los párpados me pesaban una tonelada. Cerré los ojos y volví a caer en un sueño muy profundo.
Cuando desperté, apenas una hora más tarde, Kyle ya se había ido. La manta estaba arrugada en un rincón, y la habitación olía a él. En esos instantes, me di cuenta de que Kyle sólo había estado allí para saber si su Protegida seguía viva, nada más. En cuanto vio que yo ya me había despertado, se largó.
Una profunda decepción me invadió. Agaché la cabeza y empecé a recoger los trastos que estaban tirados por el suelo. En un momento ya había terminado.
Decidí peinarme y arreglarme un poco, porque, después de estar dos semanas durmiendo, el pelo muy bien no puede estar.
Entonces, el picaporte de la puerta se giró lentamente, y de ella, emergió Kyle, con su pelo negro revuelto y con cara cansada, pero a la vez radiante.
- ¡Kyle! Has vuelto.- Dije ilusionada.
- Em, técnicamente ni siquiera me he ido. Solo he salido para ir al baño.- Y sonrió.
En ese momento me di cuenta de lo mucho que le quería. La forma en la que me miraba, la forma en la que me sonreía, su preocupación por mí... Lo tenía claro. Los nubarrones se esfumaron y el sol empezó a brillar en lo alto del cielo.
Fui hacia Kyle y le abracé muy fuerte, como si fuese el fin del mundo y él fuese mi salvavidas. Lo abracé, porque le amaba y quería agradecerle todo lo que había hecho por mí.
Clavé mi mirada en la suya, y poco a poco nos fuimos acercando, hasta que la punta de nuestras narices se tocaron. Cerré los ojos y... Pum, pum, pum. Unos golpes en la ventana nos hicieron mirar hacia ella y asomarnos para ver qué pasaba. Era un chico alto y moreno, con la tez pálida. ¿Quién sería?
- ¡¡Izzy!!- Gritó. ¿Cómo? ¿Me conocía? Ese apodo sólo lo sabía Esmeralda, claro que ella suelta todo, así que... no, no puede ser.
- ¿Jem?- Pregunté.
- ¡El mismo! ¿Puedes abrirme? Si no, me chamuscaré aquí fuera.
Busqué a Kyle con la mirada, pero él ya se había ido.
Bajé las escaleras de piedra y abrí el portón de madera, que pesaba un montón.
- Espera, que te ayudo.- Dijo Jem. Con un ágil movimiento de muñeca, abrió sin problemas la puerta. Me quedé alucinada. No advertí que él me estaba mirando.
- Sí, bueno, es por lo de la transformación esa. Menos mal que ya pasó lo peor. La primera semana fue horrible, pero ahora me encuentro estupendamente.- Dijo alegremente. Yo todavía no había asimilado que él fuese... eso.
- Jem, eres un... un vampiro.- Dije algo asustada.
- Sí...- Dijo cabizbajo-. Pero tranquila, el hambre ya está controlado. No tienes que temer nada.
Me dispuse a mirarle a la cara. Ahora era mucho más alto y corpulento, casi como Kyle. Su pelo castaño se había tornado negro con destellos rojizos, y sus ojos ahora eran tan rojos como la sangre. Su tez, antes algo bronceada, ahora era plomiza. De su boca perfilada emergían los colmillos afilados como cuchillas, y tan blancos como perlas. Sí, había cambiado mucho.
- Bueno, no te noto muy cambiada Izzy. Quizá más paliducha de lo normal, pero por lo demás sigues siendo tú. ¿Cómo es posible?
- Am, no lo sé. Acabo de despertarme y aún estoy algo confusa.
- Bueno, entonces tengo el remedio perfecto. ¿Qué te parece si vamos al lago Krotoca y nos juntamos con los demás Lithiums? Así te podrán contar sus cambios y ver qué es lo que te pasa a ti.
- Buena idea. Voy a vestirme. Espera aquí, que no tardo.
Subí otra vez, y me vestí rápidamente para poder llegar cuanto antes.
En el pasillo me encontré con Kyle, que iba con un libro en las manos, como siempre.
- Eh, ¿me acompañas al lago Krotoca? Voy a hablar con los demás Lithiums sobre qué me ha pasado, porque...tú no lo sabrás, ¿no?
- Solo sé que la Runa ha desaparecido, por lo que algo eres.- Me dijo simplemente, y volvió a centrar su atención en las páginas del libro. Se lo quité y lo dejé apoyado en la mesa. Le cogí de la muñeca y bajé escaleras abajo con él. Por fin iba a descubrir algo, pero, ¿estaría dispuesta a pagar un precio por ello?

LRA

PD: Ya estoy escribiendo el capítulo 11, así que no tardaré en subirlo :)


1 ago. 2012

Capítulo 10: Transformación parte 1

Para compensar mis tardanzas, aquí os dejo una entrada de lo más reveladora, y bastante extensa. Espero que os guste y comentéis qué os ha parecido. Muchas gracias a todos los que me leéis. Os estoy muy agradecida. ¡Muchos besos!


Pequeños rayos de sol entraron por la ventana justo cuando un sonido me despertó. Éste provenía de las cocinas, y sonaba a platos rotos. Aparté las mantas y me puse una rebeca para bajar las escaleras de piedra que llevaban directamente a las cocinas. Abrí las puertas y vi a la elfa que, con cara de disgusto, recogía los trozos esparcidos por el suelo. Fue a coger uno un poco punzante, cuando se le resbaló de la mano uno bastante grande, y un hilillo de sangre empezó a recorrerle la mano. Lo único que pensé en aquel instante, fue en ayudarla antes de que viniera alguien y la reprendiese por su error.
Traje un saco y empecé a introducir en él los fragmentos restantes de vajilla. En ese preciso momento, alguien abrió la puerta de la cocina. Clare. La hermana de Kyle, bueno, rectifico, la despiadada hermana de Kyle. Maldije a mis adentros. ¿Por qué siempre tiene que aparecer la persona menos indicada? Aún no he hallado respuesta.
- ¡¿Qué se supone que has hecho?!- Le gritó a la elfa.
- Mi señora....yo....ha sido...un... accidente.- Tartamudeó ella.
- Pues lo vas a pagar caro el accidente.- Movió sus alas color azabache, y se puso al lado de la elfa. Yo me aparté. Clare estiró el brazo y la agarró por el cuello para, segundos después, lanzarla contra la pared. La elfa se quedó inmóvil en el suelo. Clare volvió a agitar sus alas y se dispuso a propinarle una patada. No lo permití. Le agarré del brazo al ángel negro y tiré de ella hacia atrás. Clare me miró con ojos rojos, producto de su ira e intentó doblarme el brazo, pero yo usé toda su fuerza en su contra, y conseguí que se tumbara en el suelo, incapaz de realizar cualquier movimiento, pero totalmente consciente.
Las puertas de la cocina volvieron a abrirse, y de ellas surgió Kyle.
- ¿Qué es todo este follón? - Preguntó.
- A vuestra criada se le cayeron unos cuantos platos, y Clare empezó a aporrearla. Por supuesto, eso es algo intolerable, y bueno, lo demás lo estás viendo con tus propios ojos.
- ¿Es eso cierto?- Miró a su hermana.
- ¡¡Quítame a esta odiosa y repugante chica de encima!!- Gritó ella.
- Isabella, por favor.- Dijo Kyle en un susurro. Me aparté con cuidado de Clare al mismo tiempo que ella se levantaba y me dirigía una mirada asesina. Se fue de la cocina empujando a Kyle. Éste ni se inmutó. Cuando ella se fue, el ángel negro no pudo evitar reírse.
- ¿Por qué te ríes? - Le pregunté.
- Bueno, ha sido divertido ver la cara de Clare mientras estaba ahí abajo.- Dijo entre carcajadas. Sin poder evitarlo, yo también me reí. Entonces me acordé de lo sucedido, y fui corrriendo a ver a la elfa.
- ¿Estás bien?- Pregunté mientras sostenía su pequeña cabeza en mis manos. Abrió lentamente los ojos y sonrió.
- Sí, creo que sí.
- Marissa, ¿tienes algo roto?- Preguntó Kyle.
- No, señor, estoy bien.-Respondió ella levantándose del suelo.






Subí las escaleras para dirigirme a la habitación y coger algunas toallas para darme un buen baño, cuando, en el pasillo, al lado de la puerta, me encontré con la tarjeta que James me escribió adjunta al vestido.  ¿Y si alguien la había leído cuando se cayó? Fui a ver si había alguien en las salas cercanas mi habitación. Entré en la de enfrente, y no encontré nada. Pasé a la contigua a la mía, y un reflejo plateado me deslumbró. Me adentré en la habitación y cogí la prenda blanca tirada en la cama, y la extendí. Se trataba de un hermoso vestido blanco sin tirantes, que reflejaba destellos plateados gracias a sus innumerables cristalillos diminutos incrustados en la tela. Los volantes caían en pequeñas cascadas de armonía. Aquel vestido era increíble. El más bonito que hubiese visto jamás.
- Kyle- Susurré a mis adentros-.  Gracias-.
Lo cogí y lo llevé al baño conmigo.





Cuando terminé de secarme el pelo, me puse aquel hermosos vestido, que pronto me di cuenta, de que realzaba mi figura y mis grandes ojos. Salí del baño con alegría y abrí la puerta de mi habitación. Allí estaba Marissa, la elfa. Me miraba con sus ojillos brillantes:
- Gracias, Isabella. Gracias por defenderme hoy en la cocina.
- Lo hubiese hecho cualquiera, amiga mía.- Le respondí.
- No, no cualquiera se enfrentaría a Clare y saldría sin un rasguño para proteger a alguien a quien, en realidad, no conoce demasiado - Aquello me dejó sin palabras-. Por eso, quiero agradaros, y haceros un bonito peinado.
Asentí y me senté en la silla, en frente del espejo.
Cuando terminó, un precioso recogido, con pequeños rizos sueltos, decoraba mi cara. Para sujetar todo mi pelo, Marissa había utilizado unas pequeñas florecillas blancas. Solo eso. Increíble, pero cierto. Me echó una especie de cacao en los labios y salí despedida de la habitación porque ya llegaba tarde a la ceremonia. Salí al patio principal, esperando ver a James recuperado con algún caballo, cuando, rendida, me adentré en la torre de nuevo para buscar a Kyle. Lo encontré en la biblioteca leyendo con tranquilidad.
- Kyle, necesito que me lleves a la ceremonia. Jem no aparece, y tú eres el único que...- Me callé de repente cuando él alzó la mirada y una chispa de asombro asomó en sus ojos oscuros.
- Isabella, estás... el vestido, yo...
- Lo siento, de haber sabido que tú me regalarías este vestido, hubiese hecho ...- No pude seguir hablando. Kyle me atrajo por la cintura y nuestras narices se pegaron. Cerré los ojos y... Marissa entró por la puerta arruinando mi momento de amor. Kyle se separó bruscamente de mí y escuchó el mensaje de la elfa.
- Isabella, ¡la ceremonia está a punto de empezar!
Miré a Kyle y él asintió. Nos encaminamos hacia el patio y me cogió con un solo brazo. Poco después, estábamos despegando hacia la ceremonia.






Pasamos inadvertidos entre los ciudadanos de Mag, buscando unas butacas libres. Nos sentamos al lado de unas hadas que miraban con atención el escenario multicolor. A unos cuantos metros, se encontraban ya todos los Lithiums, menos yo y Jem. ¿Qué le habría pasado? ¿Por qué no venía? Decidí que era hora de aparecer de nuevo, y agarré a Kyle del brazo para que me acompañase.
- ¿Adónde vamos?- Preguntó.
- Al escenario. No quiero ir allí sola.- Expliqué.
- Bueno, está bien.
Mientras íbamos caminando por el ancho pasillo decorado con innumerables flores, los ciudadanos de Mag nos iban mirando con discretas miradas. Se hizo el silencio. Llegamos a la parte principal del escenario y esperamos pacientemente. El crital de Awa, energía de Mag, se encontraba situado en el centro, sostenido por una estructura alargada tan fina que parecía romperse. Multitud de luces de colores nos bañaban en aquel momento. Todo era idílico.
- Eh, Isabella, ¿y James? No le hemos vuelto a ver desde aquel incidente en la fiesta.- Me dijo Esmeralda con sus profundos ojos grises y su pelo rojo como la sangre volando alrededor de sus diminutas orejas.
- Pues no lo sé, la verdad. Os fuisteis sin decir ni una palabra. Huisteis como auténticos cobardes.
- Yo... Izzy lo siento mucho, pero apenas sabía algún conjuro que me enseñaron las brujas. No volverá a ocurrir, lo prometo.
- Está bien. Oye, espera, ¿qué es eso de "Izzy"?
- Un apodo cariñoso.- Y me sonrió dejando al descubierto sus dientes blancos. Sus pecas se arrugaron.
Un sonido estridente apareció y el silencio se hizo en aquel lugar. La hierba verde desprendía un aroma de paz, y entonces, un hombre alto con una levita negra se hizo ver en el escenario. Era ya anciano y su espalda se curvaba un poco. Su pelo gris estaba recogido en una trenza, y sus ojos eran tan negros que parecían pozos. Sonrió.
- Queridos ciudadanos. Hoy, nuestros jóvenes se convertirán en uno de nosotros. Los cambiará el cristal de Awa, cristal legendario forjado por ángeles para mantener la paz y la armonía entre todas las razas de Mag. Que dé comienzo la celebración.- Dijo.
La primera en subir fue Kelly, la chica de pelo negro y penetrantes ojos azules. Fue muy decidida a tocar el cristal, seguida de hadas (las que la acogieron). Su dedo tocó la punta del cristal, y un humo azulado empezó a recorrer en dedo de Kelly. Fue extendiéndose por su mano, hasta llegar a cubrir todo su cuerpo. Ella estiró los brazos. Pronto, el humo fue disminuyendo dejando entrever la nueva criatura que se había formado. Kelly ya no era humana. Su piel blanca se había tornado azulada, y sus ojos carecían de pupilas, pues todo era negro, negro azabache. Sus pies y manos poseían membranas azules y en lugar de cejas tenía tres piedras negras. Sus orejas se veían puntiagudas. Sí, estaba claro, Kelly ahora era una ninfa, una diosa del agua.
Todos empezamos a aplaudir mientras ella se alejaba y se acercaba a las demás ninfas allí presentes entre el público.
La siguiente en subir fue Esmeralda. Subió un poco asustada y tocó el cristal con miedo. Un humo azul la empezó a recorrer, y cuando ya no hubo rastro de él, Esmeralda tenía toda la piel tatuada. Llena de runas y escritos antiguos. Las runas eran azuladas y parecía que estaban vivas. Ahora se había convertido en una bruja.
Volvimos a aplaudir y vi cómo Esmeralda se alejaba hasta donde estaban sus amigas. Me pareció reconocer a alguien sentado unos asientos detrás. Jem. Parecía cansado y algo paliducho. Unas profundas ojeras le recorrían los ojos.
- Eh, Kyle - le susurré-. Acabo de ver a Jem, o eso me ha parecido. ¿Qué le ha pasado?
Él miró hacia donde yo le indiqué y una mirada de horror le recorrió el rostro.
- Oh, no...- Dijo solamente.
- ¿Qué? ¿Qué le pasa?
- ¿Te acuerdas de aquella gente que os atacaron?- Preguntó Kyle.
- Sí...- Dije temblando.
- Pues ahora él es uno de ellos.
- ¿Cómo? Pero si no le hicieron nada.- Me extrañé.
- Pues si no le hubiesen hecho nada, ahora no estaría así y allí.
- ¿A qué te refieres con así y allí?
- Pues, Isabella, que... ahora es diferente. ¿No ves que tiene los ojos rojos y es pálido? Su cuerpo ha empezado a cambiar desde que le mordieron. Ya no puede estar aquí entre vosotros ya que el cristal es angelical, y si él lo toca morirá porque es un vampiro.
- ¡¿VAMPIRO?!- Grité.




LRA

22 jul. 2012

Capítulo 9: Noche antes de la Transformación

Unos suaves golpes en la puerta de mi habitación me alejaron de la cálida y entretenida lectura sobre plantas curativas . Se abrió la puerta con un ligero chirrido y de ella emergió la elfa cocinera.
- Elisabeth, tiene usted un mensaje de su amigo James - Me tendió un sobre de color ocre-. Espero que no le importe que haya cogido la carta por usted.
- En absoluto. Muchas gracias.- Le dije. Esperé a que se fuera de la habitación para abrir el sobre y leer su contenido de forma más tranquila.
Desplegué la carta y empecé a leer. Al final de la carta, no pude reprimir una sonrisa. James me invitaba a ir al centro de la ciudad, a una "discoteca"de Mag. Allí nos reuniríamos todos los Lithiums antes de la transformación, que se iniciaría mañana al anochecer. Estaba muy nerviosa y realmente necesitaba salir del torreón, si no, veía que me subía por las paredes comiéndome las uñas.
Me levanté de la cama y fui a abrir el armario para ver qué ropa me ponía. Giré el picaporte de las puertas y al abrirlo, mi alma se cayó por los suelos. No había absolutamente nada decente para ponerse. Solo unos pantalones negros ya desgastados y tres camisetas de tirantes cuyos colores ya estaban jubilados.
Me senté en el borde de la cama y apoyé la cabeza en las manos con desesperación. ¿Qué iba a ponerme entonces? Seguro que todos iban con ropas increíbles a la fiesta.
En ese instante, alguien llamó a la puerta.
- Adelante.- Dije en voz alta.
- Hola Elisabeth.- Era Kyle.- Em... Yo...- Se fijó en mi postura.- Hey, ¿te pasa algo?- Desde aquella noche, Kyle era un chico distinto. Cerró la puerta con delicadeza y se sentó a mi lado.
- Bueno, James nos ha invitado a salir esta noche para hacer como una especie de "despedida" antes de la transformación. Van a ir todos.
- ¿Y cuál es el problema?
- Mira en mi armario.- Contesté simplemente.
- Oh, ya entiendo.
- Bueno, tendré que conformarme con lo que tengo ahí metido.- Dije suspirando.



*



Me miré al espejo. La imagen que me devolvió no era nada buena. La camiseta de tirantes, anteriormente de un verde intenso, se ensanchaba alrededor de mi cintura y los pantalones los arrastraba por el suelo en innumerables hebras negras. Mi pelo castaño liso caía sobre mi espalda un poco enredado. Daba pena. No, a la fiesta no iba así vestida por nada del mundo. Me quedaría en en torreón encerrada en mi habitación.
Entonces, la elfa entró en la habitación con una gran caja en la mano, y me la entregó al instante sin decir una sola palabra.
La abrí, y de ella emergieron unas pequeñas luces rosáceas, reflejos del precioso vestido en el que mis ojos se posaron. Lo cogí con ambas manos y lo sostuve entre mis manos. Era precioso. Las mangas rojas desprendían brillos dorados, y el resto del vestido desprendía luces rosadas. Me quedé anonadada y fui a ponérmelo enseguida. El vestido se ajustaba perfectamente a mis proporciones, y además, era bastante cómodo. ¿Quién habría tenido ese detalle? Volví a mirar en la caja, y en ella aún quedaban un cepillo para el pelo, y una tarjeta. La leí:
"Querida Isabella:
Espero que te guste. Nos vemos en unas horas.
James"
Claro, era James, el que siempre se preocupaba por ella. Qué detalle más bonito.
Me cepillé el pelo con delicadeza y me lo recogí en un moño. Ya estaba lista para salir. Cuando fui a hacerme la cama, la caja se cayó y la tarjeta se deslizó hasta la puerta entreabierta. Iba a recogerla cuando un ruido en el exterior me sobresaltó.
Me asomé por la ventana, y vi a James montado a caballo. Sonreí.


En esos instantes, Kyle subía las escaleras dispuesto a sorprender a Isabella con un regalo que seguro, le encantaría. La vio por la rendija de la puerta mientras ella se asomaba a la ventana portando un flamante vestido rojo. Ya iba a preguntarle por aquello, cuando pisó una tarjeta. La leyó y cuando terminó de leerla, arrojó el vestido que llevaba en la mano a la habitación contigua a la de Isabella, y una lágrima le recorrió la mejilla.
 
 
 
 
 
Bajé las escaleras con rapidez y me dirigí a la salida con emoción. Subí al caballo con un poco de torpeza y me agarré a la delgada cintura de James.
- ¿Lista?
- Por supuesto.
*
La fiesta fue increíble. Todos mis amigos iban de punta en blanco, con algún detalle que delataba su estancia con las distintas clases de habitantes de Mag. Bailamos y reímos toda la noche. La discoteca era como la de los humanos, igual, solo que los que la frecuentaban, no eran del todo humanos.
Cuando terminamos, salimos a la calle a dar un paseo. Pronto empezó a hacer frío, y decidimos que ya era hora de volver a casa, pues mañana era la Transformación y había que descansar.
Entonces, nos dimos cuenta de que no sabíamos realmente por dónde volver. Las calles ya no eran amplias y estaban impolutas, sino que ahora estaban sucias y llenas de desperdicios. Oímos unos ruidos, y en apenas dos segundos, algo agarró el pie de James, que iba a mi lado. Lo levantó del suelo y lo tiró con fuerza hacia una esquina de la calle, por lo menos a veinte metros de donde estábamos. Esa cosa, se acercó a nosotros y pudimos ver que era una persona con unos profundos ojos rojos que te internaban en el más profundo de los abismos. Me atacó y los demás salieron huyendo, dejándonos tirados. Yo repelí su ataque con facilidad y pronto logré inmovilizarlo, a costa de mucho esfuerzo, pues me superaba en fuerza con creces, pero gracias al entrenamiento, le dejé inconsciente con un solo golpe en la nuca.
Más personas como esa se acercaron a James dispuestos a matarlo. Él por supuesto, no podía moverse gracias al impacto recibido.
Fui corriendo hacia donde estaba y saqué unos puñales mágicos de debajo de las mangas del vestido que posteriormente lancé y desintegró a las personas esas.
- Oh, James, ¿estás bien? ¿Puedes oírme? - No sabía qué hacer, hasta que una idea asaltó mi mente.- ¡¡KYLE!!- Quizá si gritaba su nombre, acudiría, y así fue, en apenas dos minutos, una figura alada apareció entre la noche y llegó hacia donde yo me encontraba.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien?- Preguntó.
- Sí, pero el que está mal es él.- Señalé a Jem.- Nos atacaron, y conseguí defenderme, pero había demasiados.
- ¿Cómo eran los que os han atacado?
- Pues, no me fijé demasiado, pero sus ojos rojos resaltaban mucho.
- ¿Y está herido?
- Creo que no llegaron a dañarle seriamente. Solo unos pequeños arañazos, por suerte.- Indiqué.
- Vale, le llevaremos a su casa para que le examinen.
Una sombra de inquietud cruzó la cara de Kyle.
LRA

21 jul. 2012

NOTICIÓN

Para los amantes de la saga de Cazadores de Sombras, aquí os traigo un enlace en el que os podréis descargar el libro completo de Cazadores de Sombras 5, Ciudad de las almas perdidas.
No está en español de España, sino en español de Latinoamérica. Eso no es ningún problema, pues solo cambian algunas expresiones. No os preocupéis, que yo ya lo estoy leyendo y es increíble ^^



Para descargar, pinchar AQUI

¡¡Espero que os guste tanto como a mí!!


LRA

10 jul. 2012

Blog

Queridos lectores, me gustaría que echáseis un vistazo a este blog : mimundosideral.blogspot.com
¡Espero que os guste!
Además, también lo encontraréis en mi lista de blogs.
¡Besazos!


LRA

22 jun. 2012

Blancanieves y la leyenda del cazador

Hace poco fui a ver la película de Blancanieves y la leyenda del cazador, y he de decir que me encantó la película. Son bastante fieles a la clásica historia, pero alteran algunos aspectos del largometraje que la hacen más interesante aún.  Los efectos especiales son muy buenos y la interpretación de los actores increíble.


- Personajes:

- Blancanieves: Princesa legítima al trono que posee una belleza descomunal. Al principio de la historia, la bruja se casa con su padre, el rey, y la hechicera acaba asesinándolo. Desde ese momento, encierran a Blancanieves en una torre hasta que ella escapa, años después. Empieza siendo ingenua y débil y acaba siendo fuerte y segura de sí misma. Es interpretada por Kristen Stewart (Crepúsculo).


  
- La bruja (Ravena): Su madre la hechizó cuando era tan solo una niña para que fuese bella. Con el paso del tiempo, se hizo malvada y decidió casarse con reyes gracias a su belleza para después usurparles el trono e ir consiguiendo poco a poco más poder con el que mantenerse bella eternamente.
Cuando Blancanieves se hace mayor y consigue ser mejor que ella, decide arrancarle el corazón para ser joven eternamente y no tener que absorver la vida de otras chicas jóvenes, pero ella escapa de sus garras. Es interpretada por Charlize Theron (Hancock, Dulce noviembre).


- El cazador (Eric): Hace un trato con la bruja. Ésta le promete revivir a su mujer a cambio del corazón de Blancanieves, pero obviamente, le estaba engañando. Cuando se da cuenta del engaño, decide proteger a Blancanieves a toda costa. Su misión es conducirla hasta el castillo del duque que está reuniendo un ejército para hacer frente a la reina.  Es interpretado por Chris Hemsworth (Thor).


- El príncipe (William): De niño fue testigo de cómo abandonaban a Blancanieves en el castillo, a merced de la bruja. Por eso, cuando se entera de que está viva, decide "aliarse" con el enemigo que la persigue para volver a reencontrarse con ella y protegerla de los que la quieren matar. Posee una habilidad extraordinaria con el arco. Es interpretado por Sam Claflin (Piratas del Caribe 4: En mareas misteriosas).



- Otra información:

Se han recaudado ya 118 millones de dólares gracias a esta película y el director no descarta hacer una segunda parte. Es más, se ha llegado a oír que quieren hacer una trilogía.



LRA

19 jun. 2012

Sorry...

Chicos, perdonad por la tardanza, pero es que había tantos exámenes y tan poco tiempo que no pude volver a escribir... Además, quedarse en blanco tampoco ayuda je, je, je.
Bueno, espero que disfrutéis este capítulo "Escapada parte 3".
¡No pienso retrasar tanto el capítulo 9! :D
Muchos besos:
LRA

Capítulo 8: Escapada parte 3

Me golpeó en el vientre con un golpe brutal que me dejó semiinconsciente y a duras penas pude levantarme. Cogí un puñal mágico, y con ún ágil movimiento de muñeca se lo clavé al monstruo en el estómago, desgarrándole de arriba a abajo. Un denso olor a muerte salió entre sus entrañas impregnando el ambiente. Reprimí las ganas de vomitar y me fui a recoger a James. Pasé su brazo por mis hombros y lo llevé hasta la fortaleza en la que se alojaba. Muchos espectros fueron a recibirnos envuentos en mantas blancas. Sujetaron a James y lo llevaron por un largo pasillo oscuro. Decidí seguirles. Caminamos por abundantes pasillos oscuros apenas iluminados con antorchas luminosas hasta que llegamos a una gran sala de piedra en la que tumbaron a James en una especie de altar y empezaron a cantar en un extraño idioma. De sus mangas empezó a fluir un denso humo azul que pronto se expandió por toda la sala. Después, pareció localizar a la persona herida y el humo se retrajo hasta introducirse en el cuerpo de James. Éste empezó a convulsionarse y acto seguido, las heridas se fueron sanando rápidamente. Abrió sus ojos oscuros y miró aterrado a su alrededor.
- ¿Qué ha pasado? ¡Isabella! Tengo que ayud...- Pronto se dio cuenta que ya no estábamos en el bosque.- Ui.
- Será mejor que descanse un poco.- Me aconsejó un espectro de la luz.
- De acuerdo. Entonces, pues, saldré de la habitación.- Le contesté ya abriendo la puerta.
- ¡No!- Gritó James. Todos volvimos la vista hacia él.- Isabella, por favor, no te vayas.
- Está bien. Quédate, nosotros saldremos.
Me dirigí al altar, donde me senté en una de las esquinas que tenía.
- A propósito - le dije-, gracias por venir a por mí.
- No hay de qué.- Me sonrió con amabilidad.
De repente, en el fragor de la noche, se oyeron unos golpes fortísimos.
- ¿Qué ha sido eso?- Pregunté.
- No lo sé. Puede haber sido algún árbol o...
- No lo creo. Parecía alguien aporreando una puerta - Y entonces me vino algo a la cabeza-. Oh, no.
- ¡¡¿Dónde está mi Protegida?!!- Gritó alguien en el pasillo. Vale,ahora sí que la había cagado.
- Oh, mierda.- Maldije por lo bajo.
- ¿Qué pasa? ¿Quién es?- Preguntó preocupado James.
- Me va a matar.- Me mordí el labio inferior y empecé a retorcerme las manos.
- ¡¿Pero quién es?!- Se impacientó James.
- Es...
Se abrieron las puertas de par en par con tal estruendo que casi llegaron a ceder de las estructuras que las soportaban.
- ... Kyle.
- ¡¿Es que estás loca?! ¡¡Podrías haber muerto!!- Me aulló.
Cerré los ojos y me protegí con el brazo izquierdo esperando su golpe pero se pasó la mano por el cabello negro y se dio la vuelta con aire cansado.
- ¿Por qué has hecho esto? - Me preguntó dejando caer las alas.
- Porque no os soportaba más.- Dije simplemente. Una llama empezó a crecer en mi pecho.
- ¿Qué?- Preguntó Kyle con sorpresa.
- Pues eso, que no os soporto más. Estoy cansada de tu arrogancia, que me trates como si fuese un muñeco, que me insultes, que me desprecies. Estoy harta de tu odiosa hermana que no para de fastidiarme. Estoy harta. Y encima, vienes aquí y exiges una explicación. Vete a la mierda Kyle.- Le dije casi gritando a punto de explotar de ira.
- Nunca te había visto tan enfadada.- Se limitó a decir.
- Ahórrate tus comentarios y vete.
- Perdóname.- Le oí decir.
- ¿Qué?- Ahora era yo la incrédula. Me acababa de pedir perdón. ¿Cómo?
- Perdón. No sabía que estabas así de mal. De haberlo sabido, la situación sería diferente.
Suspiré. Miré a James, que permaneció callado durante toda la discusión. Asintió con la cabeza.
- Tendré que volver quiera o no, ¿verdad?- Le dije a Kyle.
- No, todo depende de que me brindes una segunda oportunidad si tú quieres.
- Me lo pensaré.- Le respondí.- Pero antes, ¿cómo has logrado saber dónde estaba?
- Cuando aceptamos a un Protegido, se nos hace una runa- Me enseñó su antebrazo-. Ahora no se ve, pero cuando el Protegido está en peligro, ésta empieza a brillar y a transmitir ondas localizadoras. Cuando te transformes, la runa desaparecerá.
Me quedé un rato reflexionando lo ocurrido. Después de algunos minutos, hablé:
- Está bien, Kyle, volveré contigo. Pero antes, unas condiciones: Uno, que me des más libertad. Dos, que me trates con respeto. Tres, que me dejes salir de la torre siempre que yo quiera. Y por último, que encierres a tu hermana. No me da muy buena espina.
- Ja, ja, ja. Está bien, hablaré con ella.
- Perfecto.


LRA

30 abr. 2012

Capítulo 8: Escapada parte 2

Las ramas no paraban de sacudirme el pelo. Me sentía cada vez más incómoda en aquel oscuro y malicioso lugar.
Mi plan era muy simple: escapar de Kyle y su malévola hermana Claire e irme con James. Creo que él me aceptaría con los brazos abiertos. Además, el mapa me indicaba que se encontraba relativamente cerca de mi actual posición, así que iría a verle de todas formas.
Llevaba caminando ya un buen rato por el camino lleno de hojarasca y musgo, cuando noté algo gélido en mi nuca. Me di la vuelta, pero solo conseguí ver más y más oscuridad. Entonces, llegó el momento de encender la piedra luminosa. Ésta emitió una apagada luz en los primeros instantes para luego poder alumbrar bastante bien, pero no con toda la intensidad que yo hubiese querido. Seguí avanzando con cierta incertidumbre. A los pocos minutos, sentí otra vez algo gélido, pero esta vez, en el cuello. Me estremecí. Me volví a girar y divisé el torreón, que ya lo veía muy pequeño, pero que pude ver sin ninguna duda que una luz se encendía. Entonces pensé que si descubrían que no estaba, Kyle saldría inmediatamente a buscarme. Hice cálculos mentales del tiempo aproximado que tardaría en venir, y eché a correr desesperadamente. No, ahora no podían pillarme, no ahora. Ya había llegado bastante lejos. Corrí y corrí en la oscuridad, cuando la piedra se me resbaló de las manos. No me paré a recogerla, simplemente, continué corriendo.
Paré cuando mis piernas no dieron más a basto y me detuve, casi al borde del asfixio. En ese momento creí que iría a echar los pulmones por la boca. Me aparté el pelo de la cara, que se me pegó por culpa del sudor, que no paraba de gotear por mi cara. Avancé unos cuantos metros, y entonces, pude advertir que una cosa viscosa y negra revoloteaba a mi alrededor. Sus ojos eran de un color amarillo intenso y su boca, un manojo de dientes blancos y brillantes. La adrenalina se disparó como un cohete y desenfundé el arco con agilidad. Lancé una primera flecha y ésta se clavó en el pecho de la criatura con un pequeño sonido. La criatura se deshizo en el aire emitiendo un chillido horroroso.  Minutos después, cinco criaturas más aparecieron y empezaron a atacarme. Repetí la misma operación con tres más, pero cuando quedaron solamente dos, aparecieron más criaturas. No sabía cómo librarme de ellas, así que decidí echar a correr otra vez. Aún no sabía cómo mis doloridos pies podían aguantar tanto esfuerzo.
Apenas pude avanzar unos metros, porque en ese momento, más criaturas pegajosas se amontonaron a mi alrededor. Probé a lanzar cuchillos, pero no surtía efecto, cada vez acudían más y más. Al borde de la desesperación, toqué mi piedra luna y esta empezó a emitir una luz pálida, que poco a poco se fue incrementando, hasta el punto de cegar a los espectros y espantarlos. Ya no volvió a aparecer ninguno más, así que decidí proseguir mi viaje. Miré el mapa, y gracias a la luz de la piedra, pude ver que solo quedaban dos kilómetros para mi destino. Continué la marcha.


Ya solo quedaban unos metros, pero una gran figura me tapó el campo de visión. Era enorme, con una gran armadura de hierro y unos ojos amarillos. Oh, no. Alargó su brazo hacia mí y me agarró del cuello con fuerza. Intenté zafarme, pero me fue imposible. Ese ser poseía una fuerza sobrehumana. El oxígeno se consumía rápidamente y yo intentaba en vano agredir a aquella cosa. Entonces, algo se clavó en su espalda  y me soltó. Caí al suelo con estrépito:
- ¡James!- Dije con voz ronca.
Me agarró de la muñeca y empezamos a correr.
- ¿Cómo has logrado encontrarme?
- Estaba de guardia en las almenas, y un brillo tan fuerte no pasa desapercibido.- Señaló mi piedra.
Nos paramos en seco. Aquel ser no se daba por vencido. Blandió su espada e intentó herirnos, pero lo que solo consiguió fue cortar el aire. Le lancé un cuchillo y le hice perder la espada, pero eso no pareció pararle, pues alargó la maza hacia James y le golpeó en todo el vientre, dejándole inconsciente. Volvía a encontrarme sola. El engendro me miró con sus ojos amarillos y dirigió su maza hacia mí.





LRA


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25 abr. 2012

Capítulo 8: Escapada parte 1

Se volvió hacia mí mientras me intentaba aturdir cubriendo mi campo de visión con sus alas negras. No funcionó, pues en el último momento me agaché inesperadamente y le asesté un golpe en el tobillo. Por lo visto, debió de ser muy fuerte, pues me maldijo (supuse por la cara que puso) en un idioma incomprensible. Había mejorado notablemente en aquellos tres meses de ardua preparación. Ahora sabía manejar a la perfección la espada, el arco, los cuchillos... Jamás hubiese podido aprender eso en la tierra. Además, sabía defenderme y localizar los puntos débiles de mi oponente. En el caso de Kyle era el nacimiento de sus alas y la nuca. Todavía no había podido descubrir por qué la nuca y no otra parte, como por ejemplo, la entrepierna. Eso seguía siendo un misterio.
Después del entrenamiento, subí a mi habitación y revisé la mochila que había cogido de cuero. Allí llevaba unas cuantas provisiones, un mapa, algo de ropa y una cantimplora llena de agua. Eso sería suficiente para el viaje que pensaba emprender aquella misma noche. No soportaba más a Kyle, no desde que estuvimos en el lago. Empezó a comportarse como si yo fuese una extraña y no paraba de insultarme. Sí, es cierto que me enseñó a luchar, pero me daban ganas de aplastarle la cara algunas veces. Por si fuera poco, su hermana no paraba de hacerme la vida imposible. Una vez, estaba lavándome en el lago (sin ropa), y ella llegó sigilosamente y me arrebató las prendas. Tuve que regresar al torreón completamente desnuda y tiritando de frío. Otra vez, "sin querer" me lanzó una flecha que hirió mi brazo y no pude moverlo durante al menos una semana. La odiaba al igual que odiaba a Kyle. La única que se salvaba era la elfa cocinera. No hablaba mucho, pero parecía simpática.
Después de cenar con desgana, me dirigí a la sala de armas y me hice con un arco y un carcaj con veinte flechas mortíferas, diez cuchillos encantados y una piedra mágica que emitía luz. Giré la cabeza hacia la ventana y observé con curiosidad una luna azul claro que se asomaba por los barrotes. Ya estaba lista.
Abrí el portón de madera y lo cerré intentando hacer el menor ruido posible. Entonces, me interné en el bosque, ajena a todo lo que me esperaba allí.    


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21 abr. 2012

Los Juegos del Hambre: Jennifer Lawrence

El jueves pasado acudió al Homiguero la actriz Jennifer Lawrence, protagonista de la saga Los Jugeos del Hambre. Aquí os dejo un fragmento del programa, espero que os guste:









LRA

17 abr. 2012

Los Juegos del Hambre: Próximo en cines

Ya llega, ya llega... Este viernes se estrenará por fin la película de los Juegos del Hambre, protagonizada por Jennifer Lawrence, Johs Hutcherson y Liam Hemsworth.





Recordad, que este jueves 19 de abril la actriz principal de la saga estará en el Hormiguero 3.0 ¡No os lo perdáis!

LRA

13 abr. 2012

Capítulo 7: Convivencia

Me levanté del suelo sin apenas fuerzas. Estaba muy cansada y apenas me podía tener en pie. Kyle estaba frente a mí con un palo de madera en la mano. Me había tirado al suelo ya unas doce veces en las dos horas que habíamos estado entrenando. La piel la tenía escamada y llena de arena. Numerosos ronchones me cubrían los brazos y piernas, debido al polvo que desprendía aquel lugar sucio y lleno de bacterias. Todo me daba alergia, hasta aquel arrogante y estúpido ángel negro. No paraba de irritarme y me daban ganas de arrancarle algo pero, claro, no podía, pues en cuanto lo pensase, ya me habría inmovilizado.
Mis brazos temblaban mientras apoyaba todo el peso de mi cuerpo en ellos para poder levantarme. La coleta que me había hecho nada más levantarme se iba deshaciendo poco a poco, y numerosos mechones llenos de sudor y sangre impregnaban mi cara, bronceada por el sol ardiente de la mañana.
Me puse en posición de ataque y agarré el palo. Kyle me miraba fijamente con el ceño fruncido y con una expresión divertida. Dios, lo que le habría hecho si no estuviese tan cansada. Le golpee con el palo cuando se distrajo. Su cara expresó perplejidad. Ja, no se lo esperaba. Dirigió su palo contra mí, pero logré repeler su ataque con mi propia arma. Se formó una cruz con los dos palos de madera. Intentaba con todas mis fuerzas resistir, pero me era casi imposible, pues él era muchísimo más corpulento que yo. Mientras gastaba hasta la última pizca de energías en ello, Kyle no parecía sentir nada. Los músculos de los brazos se le tensaron al ver que resistía. En ese mismo instante, giré el palo y con el extremo de éste le golpee la nariz. Empezó a sangrar poco a poco. Sonreí para mis adentros llena de satisfacción.
Aproveché esos instantes para levantar la cadera y propinarle una patada. Estiré la pierna y de repente, algo me agarró del tobillo y me levantó con asombrosa facilidad. Mi cabeza quedó a apenas unos centímetros del suelo. Mi pelo rozó el suelo arenoso.
- Ya estarías muerta otra vez - Dijo con desánimo. Me revolví, pero no con demasiada fuerza por temor a que me soltara.  Me cogió en brazos y me dejó en el suelo. Tiré el palo con furia al suelo y gruñí a mis adentros-. Mañana nos vemos en el mismo lugar, a la misma hora. - Se retiró el pelo de la cara y se fue andando.
Le vi mientras se alejaba hacia la torre en la que vivíamos. Era una torre esculpida en roca gris, e impregnada en musgo verde y rojo. Pequeños ventanales la decoraban y una gran chimenea salía del tejado negro.
Me quedé allí parada sin saber qué hacer, así que empecé a caminar sin rumbo fijo por la gran explanada de árboles que rodeaban la casa.
Hacía un calor sofocante, así que a medio camino decidí cambiar de ruta e ir al lago. Los árboles, algunos de ellos ya centenarios, me rodeaban aportándome algo de frescura a mi cansada piel. Grandes caminos de tierra húmeda y lisa cubrían el territorio, así que, cansada de tener que andar con un calzado incómodo me quité las deportivas con las que había accedido a Mag y empecé a andar descalza. Era una sensación placentera. La tierra era suave y delicada, y para mis destrozados pies, le vinieron como anillo al dedo.
Cuando llegué, sin más dilación, me metí al lago como los hambrientos se tiran a por la comida, y una sensación de paz y tranquilidad me envolvió al momento.
El agua era cristalina y me envolvía una gran pared de tierra compacta y plantas. El lago era pequeñito, pero muy acogedor y limpio, con pequeñas cascadas, no como el sitio en el que entrenábamos todos los días sin descanso. Estaba empezando a hartarme de aquella estúpida rutina. Solo conseguía que me saliesen numerosos moratones y ronchones por todo el cuerpo. Me lavé y froté bien los brazos y piernas, y a los diez minutos ya estaba como una patena. Aquel agua era increíble, pues conseguía hacer desaparecer toda la suciedad.
- Te has dejado las zapatillas tiradas por el camino.- Dijo una voz a mis espaldas. Genial, no podía tener ni unos minutos de intimidad.
- Gracias Kyle - Le dije entre dientes-. Ahora, si no te importa, vete de aquí. Estoy mejor sola.
- Vaya, vaya, así que te incomodo.
- No, Kyle. Me molestas con tu presencia.- Le recriminé. Me di la vuelta y vi que estaba apoyado en el tronco de un árbol, con mis zapatillas en sus manos.
- Bien, entonces no te importará que me vaya -Dijo mientras se daba la vuelta y movía sus alas negras como el carbón-. Pero, antes de irme, haré algo más.
Extendió el brazo izquierdo, el cual sujetaba mis zapatillas, y las lanzó con fuerza. Éstas cayeron al agua estrepitosamente. Le dirigí una mirada asesina y nadé hacia ellas, antes de que se perdiesen en las profundidades. Cuando llegué, asomé la cabeza y observé que Kyle estaba encima de mí, volando, con mis zapatillas. Pretendía volver a tirarlas y tenerme como a un perro que persigue su hueso. No, no le daría esa satisfacción, así que me impulsé con las piernas debajo del agua, y me agarré de su tobillo. Le pilló por sorpresa. Tiré de él hacia abajo y perdió la estabilidad, cayendo encima de mí y mojándose por completo. Maldijo por lo bajo, mientras se apartaba el pelo mojado de la cara. Me reí, tenía un aspecto tan ridículo... Sacó el brazo del agua y me extendió las zapatillas:
- Ten, tus zapatillas - Las cogí y las llevé a la orilla-. Mm... Qué bien se está aquí.- Dijo tumbándose boca arriba sobre el agua.
Salí del agua, empapada, pero limpia, y me estremecí. Había refrescado, y ahora tenía frío. Kyle salió del agua, con las alas chorreando.
- Te parecerá bonito, ¿no?- Me dijo. Me encogí de hombros y empecé a caminar de vuelta a aquella prisión que tenía por hogar. La única persona agradable era la cocinera elfa que vivía con ellos. No tenía nombre y había sido expulsada de su territorio. Ahora, se encargaba de la limpieza del torreón, además de cocinar para Kyle, para Clare y para mí. Clare era la supuesta hermana de Kyle, aún más despiadada y borde que él. Apenas la veía, y cuando lo hacía, el vello de la nuca se me erizaba.
- ¡Adios!- Le grité. En un momento, apareció delante de mí, mientras agitaba las alas.
- ¿Te llevo?- Me tendió el brazo. La verdad es que estaba cansada y tenía frío, así que acepté y me llevó en brazos hasta la torre, donde cené un estofado de verduras con carne (no tenía ni idea de dónde procedía esa carne, pero me la comí) acompañado de patatas asadas. Me supo a gloria. Después de cenar yo sola en la cocina, me subí a mi habitación y me acosté, deseando no levantarme jamás de aquella cama con olor a pino.


LRA 

El amor, la vida y la lectura suponen una gran aventura.





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8 abr. 2012

Capítulo 6: Hogares




- Bienvenidos, ciudadanos de Mag. Estamos hoy aquí reunidos para designar un hogar a los Lithiums de este periodo.- Nos señaló aquel extravagante señor. Era un ser muy desagradable. Espesas babas se derramaban de su boca. Una nariz morada se dejaba entrever entre los mechones de pelo grises que cubrían por completo su cara. Era muy bajito y encorvado con pies enanos.
Nos encontrábamos en medio de un gran escenario al aire libre. Los pájaros cantaban alegremente mientras hermosas corrientes de aire nos envolvían. La hierba cantaba con una hermosa melodía. Me dieron ganas de ponerme a cantar, pero, no lo hice, porque si no quedaría en ridículo delante de los representantes de las razas. Es decir, de todas las razas del mundo de Mag, acudían solo a la Selección de Hogares los representantes, normalmente, los dos más veteranos.
- Empecemos por la joven Esmeralda.- Ella se acercó al hombre y éste tocó su piedra mágica con tranquilidad, dejando oír su pesada respiración. Después de un rato de meditación añadió:
- Tú irás con las brujas. Para aprender todo lo relacionado con las pociones y remedios curativos.
Esmeralda bajó del escenario y fue a reunirse con una bruja anciana y Tennisa. Al parecer, la joven bruja era ya una líder en el gremio de la brujería.
- Jake, hermano de Esmeralda.- Tocó su piedra con decisión. Una baba azul cayó al suelo de madera.- Mm... Irás con los trasgos, para que te enseñen su astucia.
Jake bajó el escenario y se juntó con un trasgo bastante desagradable a la vista.
- Henry, no hace falta que vengas, irás con los gigantes - Dijo al ver la complexión del muchacho-. Aprenderás a usar armas pesadas y a dar mamporros.- Imitó a un gigante dando golpes. He de añadir que el pobre hombre me dio pena en aquel instante en el que se hacía pasar por un gigante.
La gente rió.
Henry hizo lo mismo que hicieron Esmeralda y Jake al ser seleccionado su hogar, mientras intentaba disimular una sonrisa. Eso sí me sorprendió, porque nunca le había visto sonreír.
- Kelly, la hermosa Kelly - Ésta sonrió-. A ver qué te depara el futuro. Mm... ¡Ya! Irás con las hadas. Que te enseñen su habilidad por lo hermoso.- Entonces, sonrió a la chica, dejando al descubierto unos horrorosos y apestosos dientes, ennegrecidos por el paso del tiempo. Kelly dejó de sonreír.
Bajó del escenario para reunirse con un hada morada que le sonreía. El batir de sus finas alas, desprendía virutas lilas que se disipaban al instante. Para las noches oscuras, un hada de esas, no me vendría mal para alumbrar.
- Tommy, tú irás con los enanos - exclamó después de tocar su piedra-, para aprender su conexión con lo pequeño y poderoso.- Puso su dedo índice sobre el lugar de su corazón. Más o menos, los dos poseían la misma estatura.
Entonces, James, que estaba sentado a mi lado, me cogió la mano y me la apretó con dulzura. Me quedé sin habla. Nadie me había tocado así jamás. Le devolví el apretón y él esbozó una sonrisa que me llegó a lo más profundo del alma.
- Cuídate.- Me dijo antes de levantarse para reunirse con el ser ese.
- James -Exclamó el hombre cuando le vio aparecer. Tocó la piedra del colgante que llevaba-. Tú, sin lugar a dudas te irás con los espectros de la luz. Te enseñarán a usar la lógica y sus asombrosos poderes. Te sorprendería lo que pueden llegar a hacer.
Bajó las escaleras y se dirigió a una persona oculta por una capucha. De ella salía humo azul mezclado, quizá, por pequeños destellos amarillos.
James volvió la mirada y me miró con aquellos ojos castaños tan hermosos. Le dije adiós con el brazo y me sonrió. Me quedé anonadada.
Por último, cuando ya no quedaban ninguno de mis compañeros, me acerqué al hombre y me agaché para que pudiese tocar mi amuleto. Lo tocó con unas pequeñas manos verdes impregnadas de arrugas y dijo:
- Tú irás con los dragones- Pero, entonces, llegó un pájaro emisario con una carta en su pico. Era pequeño y verde. Se la dio al hombre, el cual la leyó con precaución-. Oh, vaya - exclamó-. No podrás irte con ellos. Los dos clanes líderes están en guerra y ninguno te puede acoger.
- Pero, se podrá hacer algo, ¿no?- Le pregunté.
- Lo siento, querida, pero a no ser que alguien se presente voluntario para acogerte, situación improbable, estarás sola. No puedes quedarte en el Consejo pequeña- dijo como si pudiese leer mi mente-, son las reglas.
Esa noticia fue como si me echaran una jarra de agua gélida encima.
- ¿Hay algún voluntario para acoger a esta Lithium?- Preguntó el hombre retorciéndose las manos. Todos los habitantes empezaron a mirarse entre ellos. Ellos no querían tener a ningún Lithium, pues supondría tener que entrenarlo, alimentarlo, cuidarle... No, querían tener a un Formado (En lo que te conviertes cuando tocas el cristal de Awa). La gente empezó a irse.
Yo agaché la cabeza y me senté de nuevo en el banco, rendida.
- ¡¡YO!!- Se oyó decir a alguien. Todos le miraron asombrados mientras se dirigía al escenario volando. Plegó las alas y se posó en frente del hombre.
- Kyle, por favor. Éste es un asunto serio. No estamos para bromas.- Le recriminó.
- No es ninguna broma. ¿Crees si no que me hubiese presentado para cuidarla?- Le dijo mientras me señalaba.
Levanté la cabeza y por fin pude observar cómo era el que se suponía que me iba a acoger. Era muy alto, grande y fuerte. Llevaba unos pantalones negros e iba descalzo. Era hermoso. Tenía los ojos oscuros como el carbón, iguales que su pelo y la piel bronceada. Los rasgos eran perfectos, sin ninguna impureza.
Me quedé embobada.
- Bueno, está bien, no voy a rechazar tu oferta, pero has de prometer que la cuidarás y le enseñarás todo lo que sabes y más.- Le advirtió.
- De acuerdo, de acuerdo.
Me miró con curiosidad. Su mirada era fría y distante. Hizo una mueca.
- Bueno, espero sacar algo bueno de ella.- Dijo solamente.
Me levanté con torpeza del banco para ponerme a su lado. Me sacaba una cabeza como mínimo. El hombre se retiró con torpeza. Me dieron ganas de ayudarlo, pero entonces, llegó un hombre de piedra, que le ayudó a bajar las escaleras. 
- ¿Lista?- Me preguntó mientras el extravagante hombre se alejaba. Las grandes alas negras le brotaban de la musculosa espalda.
- ¿Para qué?- Entonces me agarró de la cintura y nos elevamos en el aire. Estuve a punto de gritar. No me lo esperaba, pero después de estar un rato en el aire, descubrí que volar era algo maravilloso. El viento lo podías sentir en la cara, eras libre... Era una sensación un tanto peculiar. Nos elevamos más en el aire y pude ver a los ciudadanos de Mag como si fueran pequeñas hormigas. Vi las calles de la ciudad, el edificio del Consejo, el escenario, los bosques... Todo era maravilloso y colorido. Aún no me puedo explicar cómo éste es un mundo al que van las personas muertas.
Descendimos en un claro en el que había un precioso lago de agua cristalina.


- A partir de aquí iremos a pie.- Me soltó con delicadeza en la fresca hierba y  se puso a caminar a paso ligero.
- ¿Y por qué no vuelas en vez de andar?- Le pregunté.
- No me gustan las preguntas, así que será mejor que cierres la boca y te quedes callada.- Me dijo en un tono cruel.
En ese momento me pregunté si realmente habría merecido la pena quedarme sola, porque dicen que mejor estar sola que mal acompañada, ¿no?


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Cazadores de Sombras 5:

Canciones: