2 abr 2012

Proverbio Árabe




"La simplicidad es un tesoro infinito, 




si no puedes alcanzar lo que anhelas, 




conténtate con lo que tienes."










LRA


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1 abr 2012

Capítulo 3: N

El sonido de la sirena de la ambulancia se fue disipando en mis oídos a medida que se iba perdiendo por la calle con mi madre en su interior. Yo me quedé acurrucada en medio de la acera sin saber qué hacer. El hombre armado estaba inmovilizado por el joyero, y los demás estaban temblando sin actuar. Yo seguía agarrando el colgante con ansiedad.
Después de unos instantes se empezaron a oír otras sirenas, la de la policía seguida de la de otra ambulancia. Tardaron apenas unos segundos en llegar y esposar al hombre. Lo metieron con crueldad en el coche patrulla y después se aseguraron de que no había nadie más herido. En cuanto me vieron, se dirigieron a mí rápidamente porque pensaban que aquel charco de sangre que me rodeaba era mío. Con tranquilidad les expliqué que no era correcto.
- No, este... esta sangre no es mía. Es de... mi... madre.- No conseguía hablar con claridad. Los ojos se me empezaron a llenar de lágrimas y me fue imposible enfocar con claridad. Me ayudaron a levantarme y pronto vinieron dos paramédicos a tenderme una manta y subirme a la ambulancia junto con los otros rehenes.


Crucé las piernas mientras sujetaba la taza de infusiones verdes que me ardía en la mano. La manta olía a alcohol y a plástico. No era muy suave, pero calentaba bastante. De repente, las puertas se abrieron de par en par y por ellas surgió mi padre, que corría desesperado hacia mí agarrando la mano de mi hermano Neil, el cual parecía que iba a salir de un momento a otro volando.
- ¿Estás bien hija? Ya pasó todo... Tranquila.- Me abrazó como suele abrazarse a los niños pequeños cuando se caen y se hacen daño.
- Estoy bien - mentí-. Solo un poco cansada, nada más.
- ¿Y tu madre? ¿Dónde está?- Preguntó desesperado. Miró a ambos lados de la sala, pero, obviamente, no logró encontrarla.
- Papá, está en... el quirófano. Perdió mucha sangre y la están reanimando...- Dije entre sollozos. Mi padre me abrazó aún más fuerte para intentar calmarme. Mi vida se estaba desmoronando sin que yo me enterase.
- Papá -dijo de pronto mi hermano-, hay un doctor que quiere decirnos algo importante.- Señaló a un hombre vestido de blanco que salió de una sala con grandes cristaleras. Era calvo y grande, con ojos color botella.
- Em... Su mujer perdió mucha sangre, como ya le habrá comunicado su hija - señalo-. Hicimos todo lo posible...
Sentí una punzada en el estómago que me dobló el alma. No pude seguir escuchando al doctor. Mi padre se sentó en una de las sillas y empezó a llorar desconsoladamente. Mi hermano me abrazó con los ojos llorosos y vi un destello en su muñeca. Le aparté la mano para poder consolarle y cuando se la apartaba, toqué algo sólido en su muñeca, algo de metal. Le subí más la manga del jersey que llevaba puesto y entonces vi una pequeña pulsera plateada, de la cual colgaba una hoja color luna con pequeñas incrustaciones color oro. En ella se podía leer perfectamente una "N".
"Oh, no", pensé. Siempre que veía esa hoja significaba que algo malo iba a pasar.
- ¿De dónde has sacado esta pulsera, Neil?- Le pregunté subiendo el tono de voz.
- Yo... no lo sé.- Me respondió. Se puso rojo y salió corriendo hacia las escaleras que llegaban a la azotea del hospital. Salí corriendo detrás de él.
Abrí la puerta final de las infinitas escaleras y allí me lo encontré, sentado al borde de la terraza. Si se movía un solo centímetro, sería arrojado al vacío.
-Neil, ¿qué estás haciendo? Ven ahora mismo - Le supliqué-. Por favor.
- No, no si mamá está muerta.- Me miró con esa mirada de "lo siento" y se movió. Vi cómo desaparecía de mi vista sin que yo pudiese hacer nada. Corrí para poder agarrarle, pero fue demasiado tarde y solo pude sujetar el aire. Mi pelo se revolvió en pequeños bucles mientras observaba cómo mi hermano desaparecía de mi vida. Grité con todas mis fuerzas: ¡¡¡NO!!!
¿Cómo era posible que en apenas unas horas toda mi vida estuviese desapareciendo? Mi madre y mi hermano habían muerto. Mi padre enloquecería. Estaba sola ante el peligro.
- ¿Preparada?- Oí una voz a mis espaldas. Me giré con lágrimas en los ojos y le volví a ver. Esta era la primera vez que me hablaba.
-¿Qué?- Pregunté sin comprender el mensaje.
- Te pregunto si estás preparada para venirte conmigo Isabella. Ya nada te une a este mundo.- Me explicó.
- Te equivocas. Si no fuese porque tú has aparecido en mi vida, hubiese sido feliz durante el resto de mi vida. Tenía una familia que me quería, tenía amigos, un hogar, un futuro... Pero tú lo has estropeado todo.- Le escupí.
- Ya nada te une a este mundo.- Volvió a repetir.
- No es cierto. Mi padre aún sigue vivo.- Conseguí decirle.
- Tu padre morirá de pena- Me dijo con crueldad-. Tranquila, no te voy a hacer daño. Pero, por favor, ven conmigo. No puedo perder más tiempo. Sólo faltas tú.
- Entonces, si voy a ser desgraciada durante el resto de mi vida, prefiero morir.- Le argumenté.
- De acuerdo, entonces, dame la mano.- Me tendió la suya y yo la acepté, sin saber muy bien lo que iba a ocurrir. Entonces, una luz apareció en su mano y los dos nos sumimos en una oscuridad cegadora.


-¿Dónde estamos?- Le pregunté a aquel chico. El paisaje era apagado, gris. Era como en mis sueños.
- Estamos en un lugar de tránsito que conecta a mi mundo. - Avanzamos por una calle pedregosa hasta llegar a un portal mágico, como en los cuentos de hadas. Nos introducimos en él y de repente una luz intensa nos envuelve. Cuando consigo abrir los ojos, descubro que estamos en colinas llenas de flores extravagantes, de mil olores, tupidos árboles, edificios con extrañas runas, agua cristalina que cae en hermosas cascadas... Todo bello. Me quedé sin palabras.
- Por cierto, me he olvidado presentrame. Me llamo Ben -Se explicó-. Bienvenida a Mag, mundo de las almas.      


LRA


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28 mar 2012

Capítulo 2: i

Salí del edificio con presura porque me esperaba mi madre (Fabienne, la puntual) con impaciencia. Realmente era una tardona. Mis piernas no daban apenas de sí después de tres largas horas de educación física. Mientras iba bajando las interminables escalinatas sentí que algo se me caía. Me di la vuelta y observé a mi alrededor: era el bolígrafo azul. Me agaché a recogerlo y cuando estaba en cuclillas, apareció al fondo de la avenida. ¿Quién? Él, el de las pesadillas que no me dejaba nunca descansar. Ese que tenía la mirada oscura y fría. El que te traspasaba con esos ojos color miel que tanto me impresionaban y  aterraban a la vez.
Mi cuerpo empezó a temblar de miedo y la vista se me empezó a nublar. ¿Eran imaginaciones mías? Seguramente sí, pero no era posible que estuviese viéndolo con mis propios ojos.
Un pitido me sobresaltó e hizo que mirase hacia la caravana de coches que estaba montando mi madre al estacionar el coche en segunda fila. Me distraje solamente unos instantes y volví a mirar a la avenida. No había nadie. Había desaparecido. No podía creerlo. No, no era posible.
Decidí apartar aquel suceso de mi mente y concentrarme en ir al coche que me esperaba. Bajé los escalones que me quedaban y me adentré en el porche rojo de mi madre.
- Siento la tardanza, se me había caído el bolígrafo.- Le dije medio sonriendo para ver si conseguía convencerla. Realmente era cierto. Le había dicho la verdad a medias.
Mi madre presionó el pedal y nos fuimos de aquel lugar.
Observaba el paisaje ya conocido a través de la ventanilla. Un árbol curvado de treinta grados, esa colmena situada en la esquina derecha de la panadería del señor Webbery, la baldosa rota del paseo... Miles de pequeños detalles grabados en mi memoria que cada día que pasaba por allí salían a la luz. La verdad es que somos animales de costumbre, y en cuanto nos cambian la rutina, parece que el mundo ya no es el que nosotros conocíamos, sino otro extraño, ajeno. Ése fue uno de esos días. Giramos en la cuarta avenida en vez de en la segunda. ¿Dónde iríamos? El sol me dañó los ojos y tuve que entornarlos con brusquedad. Paramos a unos cinco metros y mi madre dio marcha atrás para poder aparcar.
- Mamá, ¿por qué paramos aquí?- Le pregunté con cierta curiosidad. No es que quisiese saber todo lo que hacía mi madre, pero algo se revolvía en mi interior y lo tuve que soltar.
- Tengo que recoger una cosa. Ahora vuelvo.- Me respondió abriendo la puerta del conductor.
Me quedé allí sentada durante algún rato hasta que algo captó mi atención. Notaba una mirada gélida sobre mí. "Oh, no" Pensé. Giré la cabeza hacia la parte de atrás y apareció aquel chico de nuevo. Me sobresalté y mi respiración se empezó a volver agitada. Las manos empezaron a sudarme. Jamás había estado tan cerca de mí ya que normalmente se mantenía a cierta distancia, pero esta vez había sobrepasado los límites. Empecé a morderme el labio cuando unos tiros me hicieron volver la cabeza. Me había quedado inmóvil y no podía creer lo que mis ojos veían. Mi madre estaba agazapada en una esquina de la calle, al lado de la joyería, junto a cinco personas más. Un hombre les apuntaba con un arma. A la izquierda de mi madre había una mujer con sangre en el pecho. Su blusa blanca se tintó de un rojo carmesí y los ojos los tenía desorbitados. Estaba impregnada de sudor frío.
Volví a mirar hacia detrás y aquel chico seguía allí, solo que esta vez dirigió la mirada hacia mi mochila. Lo comprendí al momento. Señalaba mi móvil. Lo cogí a toda prisa y marqué el número 112. Desesperada, les expliqué lo que estaba sucediendo y me prometieron llegar lo más rápido posible. Se oyó otro disparo más. Agaché la cabeza debido al estruendo y empecé a sollozar. Esto me superaba. Jamás había sentido tanto miedo como ahora. Me atrevía mirar por el cristal y aquel momento fue inolvidable y doloroso, como una puñalada a sangre fía sobre mi corazón. Vi a mi madre tendida en el suelo, rodeada por un charco de sangre, que se convulsionaba mientras me miraba con entornados y moribundos ojos. Grité y presioné el mecanismo que abría la puerta, pero éste no cedía. Mi cabeza iba a explotar y mis ojos a padecer sequía durante algunos años. Pronto descubrí el porqué de la avería de la puerta. No se trataba de ninguna avería. Era aquel chico el que me impedía salir a socorrer a mi madre. Lancé maldiciones por lo bajo e intenté relajarme, pero me fue imposible, así que hice todo el esfuerzo que pude y conseguí abrir la puerta. Salí corriendo hacia mi madre sin importarme el señor armado. Pasé junto a él y me arrodillé junto a mi madre. Aquel instante en el que el asesino perdió la concentración fue el que necesitó el joyero para asestarle una patada al individuo. Le hirió y todos se lanzaron sobre él después de quitarle la pistola.
Acaricié el pelo de mi madre y le elevé suavemente la cabeza. Estaba pálida, pero aún respiraba. Tenía un agujero en el pecho del que le manaba abundante sangre. Taponé la herida con mis manos mientras sostenía la cabeza de mi madre sobre mis piernas con delicadeza. Las manos se me llenaron de sangre rápidamente, pero no me importó en absoluto. Solo quería que Fabienne se recuperase. Llegó a mis turbados oídos la sirena de la ambulancia y pronto dos personas me separaron de mi madre para ponerla sobre una camilla. De su mano se precipitó algo. Vi cómo subían a mi madre y a la otra mujer en la ambulancia y le mandé un beso con ayuda de mi mano. Es lo que se conoce como "beso volado". Era el peor día de mi vida.

Avancé unos pasos y tropecé con algo metálico. Lo que se le cayó a mi madre de la mano, seguramente.
Me agaché y lo cogí con torpeza ya que apenas podía ver claro por la cantidad de lágrimas derramadas.
Lo observé sin poder creérmelo: Era un colgante, en forma de hoja con piedrecitas incrustadas en la que se podía leer claramente la letra " i ".


LRA                                                         







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23 mar 2012

Los Juegos del Hambre: Película

El 20 de abril, se estrena en los cines la película de Los Juegos del Hambre, largometraje que esperábamos con impaciencia. He aquí uno de los muchos carteles oficiales:



A la derecha encontraréis el contador oficial de la película. 

Estos son los tres personajes principales:








Y aquí están estos tres, más los secundarios:





¡¡Qué ganas tengo de que estrenen la peli!!

¡Buen finde!


LRA
El amor, la vida y la lectura suponen una gran aventura.




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Cazadores de Sombras 5

Pronto llegará a nuestras tiendas el quinto libro de Cazadores de Sombras. Después de ese final tan intrigante e inesperado, lo esperamos con muchísimas ganas!
Aquí os dejo la portada en la que salen Jace y Clary. Más abajo, encontraréis el contador oficial de este libro.




¡Buen finde! 



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Cazadores de Sombras Los Orígenes: El príncipe mecánico

¡Ya ha llegado! El segundo libro de Cazadores de Sombras Los Orígenes ya ha llegado a nuestras tiendas. En la portada aparece el ingenioso Jem. He pensado que os gustaría poder leer el primer capítulo.
Aquí os dejo un enlace para poder leerlo:                 <http://www.cazadoresdesombras.com/PRINCIPEMECANICO_PrimerosCap_web.pdf>

A continuación os dejo la increíble portada:


¡Buen finde!


LRA
El amor, la vida y la lectura suponen una gran aventura.



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Cazadores de Sombras 5:

Canciones: